Me dí cuenta de que no es que no pueda sin vos
o que no quiera
es que ya estás ahí
como si lo hubiera pedido siempre, de alguna manera.
Puedo admirarte eternamente,
puedo respetarte, tolerarte,
tener consideración
de lo que somos, de lo que fuimos
y que ya nada queda,
más que dos almas en el camino
en el encuentro
ruedan
en la noosfera
inmaculadas
máculas
¿No te diste cuenta de lo que somos nosotros?
Nada.
sábado, 31 de agosto de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
Fácil deshacerse de la oscuridad y entrar a la luz.
Fácil para vos, después de todo esto, que no te hacés cargo de nada y que siempre te comportaste como un idiota fiel.
Más fácil debe ser atornillarte en un sillón y torturarte hasta que la muerte haga lo suyo.
Que la sangre brote, se desparrame por todos los rincones, y morbosamente riamos sin parar.
Fácil para vos, después de todo esto, que no te hacés cargo de nada y que siempre te comportaste como un idiota fiel.
Más fácil debe ser atornillarte en un sillón y torturarte hasta que la muerte haga lo suyo.
Que la sangre brote, se desparrame por todos los rincones, y morbosamente riamos sin parar.
lunes, 25 de marzo de 2013
Me odio por quererte tanto
por no saberte tratar
por no poderte cuidar.
Me odio todos los días un poco,
quizás por no saber acariciarte
y guardarte en mis caricias.
Me odio por lo que hice de mí
por lo que hiciste de mí
por las distancias
por los besos y los abrazos perdidos.
Me destierro de la inutilidad
de las palabras
de la angustiante verdad
de no poderte tener, más que un ratito nomás
adentro mío
y no poderte guardar.
Como en una cajita,
para abrirte después,
para deshojarte
de a poquito
tan despacio
y ver caer
las lágrimas de entre tus ojos
y renombrar la primavera
y rememorar el otoño,
entre los dos.
Y deshojar margaritas
preguntarles mil veces más,
a la Luna,
si es que me querés,
si es que me extrañás,
si adorás a otra
o si tus manos encuentran frágil compañía
de la angustiosa soledad.
Me destierro una vez más, al país del que nunca podría haber más, salido
sin vos.
Sin voz.
Sin yo.
Me imagino mil y un más, realidades
en las que no fueran nuestras, las palabras
en las que no fueran nuestras, las imágenes
en las que no estuvieras vos, mi alma, y la tuya.
Te pierdo en vendavales caóticos
y te vuelvo encontrar,
para recordar que no fuiste nunca mío,
ni tan sólo un ratito, nomás.
Te odio, y te vuelvo a amar,
para encontrarte
y encontrarme jamás.
Ya el tiempo y las distancias dirán
cuánto me haces falta
acá en la almohada.
por no saberte tratar
por no poderte cuidar.
Me odio todos los días un poco,
quizás por no saber acariciarte
y guardarte en mis caricias.
Me odio por lo que hice de mí
por lo que hiciste de mí
por las distancias
por los besos y los abrazos perdidos.
Me destierro de la inutilidad
de las palabras
de la angustiante verdad
de no poderte tener, más que un ratito nomás
adentro mío
y no poderte guardar.
Como en una cajita,
para abrirte después,
para deshojarte
de a poquito
tan despacio
y ver caer
las lágrimas de entre tus ojos
y renombrar la primavera
y rememorar el otoño,
entre los dos.
Y deshojar margaritas
preguntarles mil veces más,
a la Luna,
si es que me querés,
si es que me extrañás,
si adorás a otra
o si tus manos encuentran frágil compañía
de la angustiosa soledad.
Me destierro una vez más, al país del que nunca podría haber más, salido
sin vos.
Sin voz.
Sin yo.
Me imagino mil y un más, realidades
en las que no fueran nuestras, las palabras
en las que no fueran nuestras, las imágenes
en las que no estuvieras vos, mi alma, y la tuya.
Te pierdo en vendavales caóticos
y te vuelvo encontrar,
para recordar que no fuiste nunca mío,
ni tan sólo un ratito, nomás.
Te odio, y te vuelvo a amar,
para encontrarte
y encontrarme jamás.
Ya el tiempo y las distancias dirán
cuánto me haces falta
acá en la almohada.
sábado, 23 de marzo de 2013
Humeante
Vacilante
Inoportuno
Amanecer, y
despertar
Descubrir
que no fuiste nunca, jamás,
Nada más
que un sueño
descubrimiento
desvelado de un amor no correspondido
a
amaneceres del amor perdido
Fugaz y
eterno
Lapislázuli
violeta
Candidez
inocente
Inocencias
perdidas-
Madurez
recobrada
Tiempo
Fulgurantes
ojos negros
Maravillosos
destellos de emoción
Lámparas
maravillosas de un sueño fugaz, y eterno
Apareciste
un día, vislumbrante de luz
Y no era
yo, ni eras vos,
Ni eramos
los mismos
Una y otra
vez más, al infinito
Te vi un
día y temble,
Me hiciste
dudar
Me enamoré
De tus
labios color café
De tu piel
morena
De la
suavidad de tus palabras, con las que me dijiste te quiero
Un día,
temblando entre mis manos
Mi corazón
Latió mil
veces más
Mil mille mil
Arabesca
sinceridad
La princesa
no eras tu, ni era yo
Ya no era
nadie
Pero nos
amamos
Nos
lastimamos nos herimos
Hicimos que
cada lágrima de pasión y cada herida quedara grabada en los pasos y en mi mente
viernes, 8 de marzo de 2013
algunas veces he borrado, he tratado de borrar,
he intentado dejar de escribirte
de perderte un instante, porqué no.
Algunas páginas que me quedaron no- escritas,
algunas que fueron perdidas, en el más allá,
quedaron olvidadas y las busqué en la inmensidad del alma, y del alba.
Aquí y allá busqué encontrarte.
Desaparecido por los rincones,
encontrado en las habitaciones,
en las formas puras de lo extravagante,
de lo sencillo, lo amarillo azul y rosa
Despertar y amaneceres...
Aquellas páginas que te escribí alguna vez
las que perdí
las que encontré
las que volví a escribir
y a cantarte, en formas verdes, amarillas, azul, rojas
en circulariedades extrañamente familiares,
como los rostros de la primera vez,
que pisé la Tierra,
de pies mojados
de verdes húmedos
humeantes
recuerdos
re - cuerdos
más que más que más
mil más
veces más
hacia adentro
del círculo.
he intentado dejar de escribirte
de perderte un instante, porqué no.
Algunas páginas que me quedaron no- escritas,
algunas que fueron perdidas, en el más allá,
quedaron olvidadas y las busqué en la inmensidad del alma, y del alba.
Aquí y allá busqué encontrarte.
Desaparecido por los rincones,
encontrado en las habitaciones,
en las formas puras de lo extravagante,
de lo sencillo, lo amarillo azul y rosa
Despertar y amaneceres...
Aquellas páginas que te escribí alguna vez
las que perdí
las que encontré
las que volví a escribir
y a cantarte, en formas verdes, amarillas, azul, rojas
en circulariedades extrañamente familiares,
como los rostros de la primera vez,
que pisé la Tierra,
de pies mojados
de verdes húmedos
humeantes
recuerdos
re - cuerdos
más que más que más
mil más
veces más
hacia adentro
del círculo.
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